21 clínicas en Andalucía · +13.000 reseñas positivas
Muchas personas, ya sea porque tienen encías sensibles o por sufrir de sangrado en las encías, se tienen que enfrentar a un problema que no solo afecta esta parte de su boca, sino que además es capaz de producir ese incómodo mal aliento que aleja a las personas de su alrededor. Esta enfermedad recibe el nombre de piorrea dental.
La piorrea es la infección grave de las encías que daña los ligamentos, las encías y el hueso de soporte de los dientes. El pus a menudo se traga junto con los alimentos, lo que puede provocar infecciones adicionales no solo en la boca, sino también en el aparato digestivo.
En una etapa avanzada de la enfermedad periodontal, la piorrea causa sangrado y secreción de pus en las encías. Está causada por una bacteria y también se conoce como piorrea alveolar.
Entre los principales síntomas de la piorrea están:
En etapas avanzadas puede producirse resorción ósea y formarse un absceso periodontal.
Existen diferentes tipos de piorrea dental o periodontitis:
Es el tipo más común y afecta principalmente a adultos, aunque los niños también pueden verse afectados. Está causada por la acumulación de placa bacteriana e implica un deterioro lento que puede mejorar y empeorar con el tiempo, pero que termina destruyendo las encías y el hueso, provocando la pérdida de dientes si no se trata.
Ocurre durante la adolescencia y afecta a algunas personas en concreto. Tiende a darse en el ámbito familiar y provoca una rápida progresión del daño en encías y hueso. Si no se trata, se produce la pérdida de dientes.
Se caracteriza por la necrosis del tejido de las encías, los ligamentos y el hueso de soporte debido a la falta de suministro de sangre, lo que resulta en una infección grave. Ocurre principalmente en personas inmunodeprimidas (infección por VIH, tratamiento oncológico) o con desnutrición.
La piorrea se desencadena por la actividad bacteriana. Una capa fina de bacterias dañinas se acumula continuamente sobre los dientes, formando la placa bacteriana. Esta se elimina al cepillarse los dientes dos veces al día, pero vuelve a formarse tras cada comida.
Cuando la placa no se elimina, se endurece y forma el cálculo dental (sarro), cuya retirada es más difícil. Debajo de él, las bacterias producen toxinas que irritan las encías, provocando inflamación, sensibilidad y sangrado.
Otros factores que contribuyen a la piorrea son:
Con el tiempo, la inflamación continua de las encías provoca periodontitis, formándose bolsas entre encía y diente que se llenan de placa, sarro y bacterias. Si no se trata, estas bolsas se profundizan y terminan causando pérdida de tejido, hueso y, finalmente, de dientes.
Pueden aumentar el riesgo de padecer periodontitis:
Entre las principales consecuencias de la piorrea dental están la pérdida parcial o total de los dientes y la destrucción ósea alveolar. En etapas avanzadas, las bacterias pueden incluso afectar a órganos vitales como el corazón y los pulmones, relacionándose con enfermedad respiratoria, enfermedad de las arterias coronarias, artritis reumatoide u osteomielitis.
Aunque la piorrea está causada por bacterias, no se considera una enfermedad contagiosa en el sentido estricto. No obstante, las bacterias que la provocan pueden transmitirse por contacto directo con la saliva (besos, compartir cubiertos o cepillos de dientes), por lo que se recomienda evitar este tipo de contacto si alguien padece la infección de forma activa.
La buena noticia es que la piorrea tiene solución si se detecta y se trata a tiempo. El tratamiento dependerá del grado de avance de la enfermedad, pero generalmente incluye:
Cuanto antes se diagnostique la piorrea, más sencillo y efectivo será el tratamiento, evitando así la pérdida de dientes y complicaciones mayores para la salud general.
Además del tratamiento profesional —que es siempre imprescindible—, existen remedios caseros que pueden ayudar a aliviar los síntomas:
Jugo de limón: el jugo de limón crudo puede masajearse suavemente sobre las encías. Al principio puede generar una ligera sensación de ardor, pero ayuda a detener el sangrado con el uso regular.
Aceite de mostaza: masajear las encías con aceite de mostaza y una pizca de sal, tras el cepillado, ayuda a mejorar la circulación de la zona.
Guayaba: rica en vitamina C, masticar guayaba inmadura con una pizca de sal, o sus hojas tiernas, ayuda a mantener los dientes sanos y reduce el sangrado.
Zanahoria y espinacas: en sopa o en zumo, aportan nutrientes beneficiosos para la higiene bucal.
Aceite de sésamo: hacer gárgaras (oil pulling) durante unos 10 minutos ayuda a aliviar las encías y detener el sangrado.
Aceite de ricino, alcanfor y miel: una pasta con estos ingredientes, aplicada diariamente sobre dientes y encías, puede favorecer la mejora de los síntomas.
Cebolla: mantener un trozo de cebolla en la boca ayuda a reducir la inflamación de las encías.
⚠️ Importante: estos remedios caseros pueden ayudar a aliviar molestias, pero no sustituyen el tratamiento profesional. Si tienes síntomas de piorrea, lo recomendable es acudir a un dentista para un diagnóstico y tratamiento adecuado antes de que la enfermedad avance.
¿Qué es la piorrea dental? Es una infección grave de las encías, también llamada periodontitis, que daña las encías, los ligamentos y el hueso que sostiene los dientes.
¿La piorrea tiene cura? Sí, tiene tratamiento y en muchos casos se puede revertir su avance si se detecta a tiempo, mediante limpieza profesional y tratamiento periodontal.
¿Cómo se cura la piorrea en los dientes? Con limpieza profesional (raspado y alisado radicular), tratamiento periodontal, buena higiene diaria y, en casos avanzados, cirugía periodontal.
¿La piorrea es contagiosa? No es contagiosa como tal, pero las bacterias que la causan pueden transmitirse por contacto con la saliva.
¿Se pueden poner implantes con piorrea? Sí, pero primero es necesario tratar y controlar la infección periodontal; después se puede valorar la colocación de implantes dentales.